
“Me llamo Melusina y la sola mención de mi nombre debería bastar. Pero no basta ¡ay! nada basta en un siglo como el actual en que los escolares deben aprender tantas cosas difíciles e inútiles que no les queda ya tiempo para las fundamentales”. Hay que ser agresivos. A martillazos contra los filisteos.
Sic leve, sic parnum est, animum quod laudis avorum subnuit ac necifit. Tan leve, tan insignificante es lo que abate o reconforta a mi espíritu, ávido de alabanza. Es así, por lo cual, insultar es un honor, es el arte de tener la razón; los filisteos no saben insultar. El más agresivo aquí, tiene siempre la razón; pues la valentía, la amenaza, la agresividad, la imprudencia, el honor, amenaza cualquier argumento y eclipsa a todo ingenio. Todo pensamiento por el cual estoy dispuesto a morir, es siempre un buen argumento para poner fin a toda tragedia; pero nuestro temperamento debe siempre ser cauto, y así, cualquiera de nuestras palabras ahuyenta a dragones, demonios y filisteos.
En el pensar schopenahueriano “no es el temperamento violento, es la prudencia lo que hace parecer terrible y amenazador; de tal manera, el cerebro del hombre es un arma más terrible que la garra de un león”, la valentía es, después de la prudencia, una condición esencial en nuestro intento de felicidad; pues solo es de un filisteo, de un alma cobarde el dejarse abatir, perder valor y llorar, en cuanto las nubes se agrupan o simplemente asoman en el horizonte. Por tanto, como sentencia el pensamiento schopenahueriano, sea nuestra divisa: TU NE CEDE MALIS, SED CONTRA AUDENTIOR ITO. No cedas a las adversidades, sino, por el contrario, marcha más audaz. Debemos ser más agresivos y violentos que la vida misma. Y ser serenos como la medianoche.


Impresionante la obra, la verdad ...
Impresionante la obra, la verdad es que la estudie en secundaria, pero no me canso de verla, es impresionante.